¿Hasta que punto estamos dispuestos a cambiar por la persona que amamos? ¿El amor puede cambiar a una persona?
Cambiar no significa cambiar de profesión, raparse la cabeza y hacerse budista. No estoy hablando de tales extremos. Hablo de ceder, dejar que el otro gane terreno, y pasar a ser una versión mejorada de uno mismo.
Pero hay una realidad imposible de desconocer: nadie va a cambiar por imposición. Ni nosotras ni el caballero de turno. No importa que en nuestra naturaleza femenina esté la tendencia por la educación del prójimo, el prójimo cambia solo si él quiere.
Y muy en el fondo eso lo sabemos. Así como también sabemos que nosotras podemos ceder y mejorar, pero nunca ser una contorsionista que se amolde 100% al hombre de turno.
Cambiar no significa cambiar de profesión, raparse la cabeza y hacerse budista. No estoy hablando de tales extremos. Hablo de ceder, dejar que el otro gane terreno, y pasar a ser una versión mejorada de uno mismo.
Pero hay una realidad imposible de desconocer: nadie va a cambiar por imposición. Ni nosotras ni el caballero de turno. No importa que en nuestra naturaleza femenina esté la tendencia por la educación del prójimo, el prójimo cambia solo si él quiere.
Y muy en el fondo eso lo sabemos. Así como también sabemos que nosotras podemos ceder y mejorar, pero nunca ser una contorsionista que se amolde 100% al hombre de turno.