El agua y el aceite

“He leído en alguna parte que para amarse hay que tener principios semejantes, con gustos opuestos. – George Sand”

Mariana y Fernando se conocieron en una boda de una amiga en común. Mariana había ido sola, ya que la fiesta era en otra ciudad y la reciente ruptura con su pareja había borrado de un plumazo la posibilidad de ir acompañada. Ni siquiera barajó buscar una compañía ocasional. Decidió ir sola y así fue.

Se ubicó en una mesa donde estaba la familia de Fernando, quien la recibió con una sonrisa, y dada la situación, Mariana respondió con otra. Fernando muy caballero, la llenó de halagos, la hizo reír como solo lo hacen los amigos de toda la vida, y pensó que estaba conociendo a la mujer ideal. Pero de eso Mariana se enteró años después.

Forjaron una amistad interesante, pero a la distancia. Mediante ocasionales chats, y algún mail o llamada por fechas especiales. Fernando enamorado a primera vista, cómodo con las evasivas de Mariana. Y ella, pensando que él era una buena persona pero no tenía ningún atractivo, más que esa tenue amistad.

Pasaron tres años y muchos chats, hasta que Fernando tomó coraje y le dijo claramente: “Desde el día que te vi, pienso que sos la mujer ideal”. Y agregó antes que ella pudiera atinar a decir algo “Yo sé que somos como el agua y el aceite, pero yo soy tan testarudo que por vos me hago aceite.”

Mariana respondió de la forma tiernamente dura que caracteriza a todos los rechazos, sintiendo tener que pasar por esa situación. No tuvo tiempo de seguir hablando, Fernando le ganó a la verbalización de sus pensamientos: “Por momentos todos podemos pasar por aceite, aunque seamos 100% agua. Pero las relaciones así no funcionan, y eso lo sé desde un comienzo.”

Mariana y Fernando siguieron con sus vidas, chateando de vez en cuando, y tomando algún café muy ocasional. Agradeciendo ambos, ser como el agua y el aceite.

13 comentarios:

Mery dijo...

Estoy fascinada con la frase de George Sand!!!

Lo que no sé es si Fernando se hizo aceite o Mariana. Porque después de todo la que se separó, la que no aceptó la diferencia fue ella.

Bah, me parece!

Qué lindo leerte nuevamente!
Besos

Ménage à Trois dijo...

George Sand es la misma que estaba en el círculo de Chopin, cierto?

La solitaria dijo...

Que lindo lo que dijo Fernando! Me encantó!

Alegypsi dijo...

Muy bueno, me encantó la frase de George Sand, muy hermosa.
Es bueno que exista el agua y el aceite y que también a veces se puedan mezclar un poco solamente volviéndose cada uno más parecido al otro, pero conservando su individualidad.

Any dijo...

La frase de George Sand es buenísima. Si fuera al revés "principios opuestos y gustos semejantes" nunca funcionaría.
A veces está bueno animarse a mezclar, volverse lo que uno no es por otra persona ... mmmm ... no, no me convence, personalmente no podría.
Linda historia.
besos

Lady dijo...

Mery: Qué bueno leer tus posts y comentarios de nuevo!
En realidad Mariana y Fernando nunca fueron pareja, se puede decir que fueron amigos a la distancia. Después de la declaración de Fernando la relación se volvió más sincera y continuaron como antes (o algo parecido a lo de antes).

Menage: La misma!

Soli: A mi también me gustó, es muy cierto. Aunque probablemente haya sido duro decirlo.

Alegypsi: Coincido contigo, darle al otro un toque de nosotros (y viceversa) es muy positivo. Cambiar totalmente y fundirse en el otro, totalmente negativo.

Any: Creo que la clave está en animarse, como vos decís. Pero fundirse en el otro y dejar de ser lo que uno es, no me parece bueno para nadie (ni para la relación).

Besos

nosestamoshablando dijo...

Y hay tantos casos que se mimetizan, pierden su personalidad, con tal de conquistar! Y después la relación se torna imposible y se quiebra, justamente porque eran como el agua y el aceite pero quisieron "intentarlo", no obstante sabiendo que no funcionaría.
Beso!
Lady Baires

Lady dijo...

Lady Baires: Lamentablemente son muchos esos casos que dicen "adaptarse al otro", y en realidad lo que buscan es "ser" en función del otro, perdiendo toda individualidad. Y así no hay relción que funcione, porque las relaciones se basan en las coincidencias pero también en la aceptación de las diferencias (y si no se pueden aceptar las diferencias, difícilmente exista relación... al menos de pareja).

Besos

Verónica Molina dijo...

Yo creo que en el fondo, todos somos con nuestra pareja como el agua y el aceite: el asunto es tan complejo que en pocas ocasiones somos realmente compatibilísimos. Por eso son tan difíciles las relaciones humanas. Y por eso, también, lo que dice Sand es genial: con tener con el otro los mismos principios (y mucho amor, agrego) ya nos debería alcanzar.

Acá lo que faltó fue amor, atracción, fuerza centrífuga... si hubiera éso, que ambos fueran como el agua y el aceite no les importaría nada. =)

Caballero rojo dijo...

Voto por parejas llenas de agua y de aceite, y sin vinagre. Los opuestos se atraen. Y de personalidades distintas, se sufre, se negocia, y se aprende...

Lady dijo...

Vero: Algo de lo que vos decís hubo en este caso, faltó la atracción incontrolable previa a toda relación, y el amor fundamental para que uno no pueda vivir sin el otro.

Caballero: Los opuestos se atraen y se complementan, esa es una gran verdad. Pero también es verdad que las relaciones duraderas se basan en principios comunes, de lo contrario se convierten en vinagre.

Besos

Anónimo dijo...

sos Lady Analia?

Marina

Lady dijo...

Anónimo: Nop, acá simplemente Lady. Fuera del blog tampoco soy Analía.

Besos

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