El reloj

El tiempo es una experiencia subjetiva. Cada uno la vive de diferente manera, con diferente impacto, y dándole diferente trascendencia a su paso incondicionado. Pero aun así, es habitual correr tras el reloj, como Alicia corría tras el conejo blanco vestido de etiqueta.

Así el tiempo se vuelve inalcanzable, siempre falta, nunca encontramos ni un segundo para hacer ese informe con menos apuro, editar lo que escribimos en el blog, o simplemente, tomarnos un descanso y contemplar el paisaje.

Me pregunto, ¿tras qué corremos? ¿Qué queremos alcanzar? Si el tiempo es una experiencia subjetiva, y solo lo medimos gracias a los avances tecnológicos, ¿cuál es el motivo para correr? ¿Son los minutos los que nos hacen más amena una charla, o menos dolorosa la partida de un ser querido? ¿Acaso el amor se mide en segundos o la tristeza en semanas?

Tal vez corremos tras el ideal de hacer todo aquello que quisiéramos, o tal vez, porque paradójicamente, queremos ganarle una carrera al reloj. Olvidando así, que el ser humano creó ese instrumento para medir objetivamente aquello que es subjetivo, pero que no mide ni medirá jamás, la calidad del tiempo.

13 comentarios:

Madie dijo...

Este tema es muy interesante. Vivimos regidos por una creación que más que servirnos para algo positivo, nos aprisiona; siempre en función del reloj, cuando este solo debería ser una herramienta.
Es difícil entender al tiempo de una manera subjetiva, pero cuando se logra de verdad, conseguimos "manejar" el tiempo para que opere a nuestro favor, en lugar de en contra.

Mauricio P. Milano dijo...

Pienso que esta fue una excelente reflexión.
Saludos

Ménage à Trois dijo...

siempre tuve una idea del tiempo, que cierto estudiosos de la física me la refutaron pero nunca les di bola,
para mi, el tiempo es LINEAL, desde un antes hacia un despues. una recta, en la que se suceden los hechos.
tal vez me explicaron que tiene forma esa rara como la del dibujo del ADN, pero bue, que se yo,
pa mi es lineal!
y creo que lo escribiste en algun post anterior y te comenté si realmente existe el presente, no?
beso!

La solitaria dijo...

Que tema! Creo que ni nosotros mismos sabemos detrás de qué corremos pero, a su vez, tampoco podemos evitar correr. En fin...

Any dijo...

Un amigo dice que en realidad corremos escapando de la muerte. Pero es como medio al cuete, nos alcanzará tarde o temprano; y todo el tiempo que perdimos corriendo y escapando podríamos haberlo usado para tantas otras cosas mas placenteras!
Somos tontos sin remedio.
un beso

Lol-it! dijo...

Nada me da más bronca que cuando digo "mañana hago tal cosa...". Después me relajo pensando que no hago eso porque, en su lugar, estoy haciendo algo que me motiva más y que considero más "prooductivo".
Pero al rato me viene a la mente "la deuda".

La tuya fue una gran reflexión, Lady. Me parece que si existiera un reloj que midiera la calidad del tiempo vivido, terminaríamos encontrando quejas para hacer también (una suerte de factura pendiente quizás).
Capaz el tiempo y todo lo que gira alrededor de el no es más que un condicionante en nuestro actuar y nuestra forma de vivir. Al menos ahora que estuve pensando un poquito, lo veo asi.
Besos y buena semana!

Lady dijo...

Madie: Coincido contigo en que el reloj es una herramienta que si bien es muy positiva, parece que solo le vemos el lado negativo. Y los momentos no se miden en minutos, sino en función a la forma en qué los aprovechamos.

Mauricio: Muchas gracias :)

Menage: Lo comentaste hace unas semanas... y te vuelvo a decir... tu opinión me deja pensando.

Soli: A veces no sabemos, a veces nos olvidamos, y otras veces, no queremos ni acordarnos por qué corremos.

Any: Un poco fuerte la opinión de tu amigo, pero muy realista. Es cierto que el tiempo es limitado y que no sabemos cuándo termina (y mejor ni saberlo)... pero aun así, correr para evitar algo que seguro llega? Coincido contigo, prefiero disfrutar y construir.

Loli: Como siempre tus comentarios podrían ser un post en sí mismo!
Creo que está en la condición humana ser eternos inconformistas, tal vez por eso terminamos corriendo frente a algo que es inminente: el pasaje del tiempo. La cuestión es si eso nos condiciona de manera positiva o negativa...

Besos

Emiliana dijo...

Corremos.. si, pero muchas veces o es solo para alcanzar algo, sino para escaparnos.
Corremos para hacer algo, para estar ocupados, para hacer realidad aquellas cosas que queremos lograr.
A mi me pasa, vivo corriendo, pero la verdad es que así como quiero llegar a toda costa a mi meta muchas veces quiero quedarme y no olvidarme de aquello de lo que me escapo.
Un beso grande.. como siempre me hiciste pensar mucho.

Marga dijo...

La verdad sí, no sé para qué corremos, si eso no cambia las cosas.
Muy buena reflexión.

Besos.

Caballero rojo dijo...

No sé si tiene demasiado que ver, pero no importa. Hay cierta relación con el tiempo. Hoy me dijeron: "La felicidad es retroactiva". Muy interesante.

Anónimo dijo...

Es así Lady. Sólo existe un momento en que me despego de ese dispositivo maldito y es en vacaciones.
Mi vida está marcada por el reloj. Corro todo el tiempo. Y a veces me digo...tras qué??
Besos para vos.
Lady Baires

Mery dijo...

El tiempo nos apremia desde siempre.

Si no es en el trabajo, nos lo imponemos nosotros.

Lo cierto es que aún cuando pretendamos vivir en un eterno presente, siempre pensamos en un después.

Y desgasta, y es inútil, pero es la forma que encontramos para vivir los humanos...

Besos

Lady dijo...

Emi: Corremos para escaparnos? De la realidad? De nosotros mismos? mmmm... me puse muy filosófica?

Marga: A veces creo que corremos porque pensamos que podemos cambiar las cosas, o detener el paso del tiempo.

Caballero: La felicidad es retroactiva? Pero eso es material para un nuevo post! (o varios). Aunque es un tema demasiado subjetivo...

Lady Baires: Creo que en vacaciones es el único momento en que nos permitimos vivir el tiempo de acuerdo a la capacidad de disfrute en vez de a la cantidad de horas que disponemos.

Mery: Es tan típico del ser humano tener esas contradicciones: tenemos claro que corremos porque sí, sin saber el motivo o hacia donde, pero aun así, lo hacemos. Debe ser la forma que encontramos para vivir, como vos decís.

Besos

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